Poner fin al tormento: enfrentando el acoso de la escuela al ciberespacio

 

Poner fin al tormento:  enfrentando el acoso de la escuela al ciberespacio

Prefácio
Representante Especial Marta Santos Pais

Proteger a los niños contra el acoso no es solo un imperativo ético o un objetivo loable de la salud pública o de las políticas sociales: es una cuestión de derechos humanos. De hecho, el acoso y el ciberacoso afectan los derechos del niño a no ser objeto de violencia, a no ser discriminado, a recibir una educación inclusiva y pertinente, a gozar del más alto nivel posible de salud, a ser escuchado y a que su interés superior sea considerado como el principal criterio en la toma de decisiones que afecten su vida.
 
Con frecuencia, los niños víctimas sienten que no pueden acceder a servicios de asesoramiento o a la justicia ni obtener una reparación o beneficiarse de recibir apoyo para su sanación, recuperación y reintegración. Estos son derechos consagrados en la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, que está en vigor en prácticamente todos los países del mundo.

Ya sea físico, verbal o relacional, el acoso es un patrón de comportamiento dañino y agresivo perpetrado, en repetidas ocasiones, contra una víctima más débil. A menudo, es parte de un proceso continuo, un tormento que moldea la vida de los niños en diferentes momentos y en diferentes entornos: desde el patio de escolar hasta el barrio y cada vez más en el mundo cibernético. Más